A veces las palabras son mordiscos voraces
que desgarran lo más íntimo, donde no llega
la intrépida conciencia.
Distingo en lo sombrío la luz pasada de sus pasos
la sonrisa en forma de escudo contra la tormenta.
-descubro-
Aquello que deja olor a miel de oliva
estrujando una madruga.
Soy una condena a muerte
cuando se agrieta el alma.
Me convierto en cristal de murano
formados por minúsculos momentos vividos
dentro de un recuerdo que debo callar
llamado amor.
que desgarran lo más íntimo, donde no llega
la intrépida conciencia.
Distingo en lo sombrío la luz pasada de sus pasos
la sonrisa en forma de escudo contra la tormenta.
-descubro-
Aquello que deja olor a miel de oliva
estrujando una madruga.
Soy una condena a muerte
cuando se agrieta el alma.
Me convierto en cristal de murano
formados por minúsculos momentos vividos
dentro de un recuerdo que debo callar
llamado amor.
Carmen Puerta
al fin vuelvo a leerte...
ResponderEliminarme sigue resultando maravilloso visitarte!!
recibí mis besos
mil mas para ti Noe azules como las risas
ResponderEliminarEl resto, una maravilla de versos, pero esos últimos cuatro, lo dicen, sienten y sufren (poéticamente hablando)todo.
ResponderEliminarUn gran beso entre poetas, azul, que es mi color.
gracias Francisco, un honor tu visita.
ResponderEliminarotro gran beso, el mio de sabor azul, mi sabor... de poeta a poeta...
Tus palabras estan llenas de fuerza y sentimientos que reflejan la realidad de la vida,
ResponderEliminarSaludos