jueves, 18 de febrero de 2010

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“Miles de estrellas iluminaron el cielo.
Estrellas de plomo rojas
como la sangre que ansiaban encontrar.
Pero su destino acabo en las arenas,
cual alquimistas, convirtiendo el plomo en oro.”

P.J.
( una noche sin luna)

El sonido opaco inunda el cielo,
solo encuentro campos de batalla dormidos
donde una vez nacieron
“no me olvides” amarillos.
Visto de miedo
cuando el frío cetme que sujeto
se hace mi amigo salvable,
mi sombra escapa
no siendo capaz de acompañarme ,
y regresa buscando cobijo
huérfana de mí
sin mirar entre la arena
que me esconde .
Pasa mi vida con más rapidez
que pasa el tiempo,
-¿Dónde se haya la cordura de los hombres?
-¿Qué me hace soldado si planto rosas
en los cascos azules de la existencia?
Dejo el fusil en el suelo
no dolerá más un disparo
que el dolor que oprime mi pecho
y eso que dicen que el corazón no duele,
el mío sangra de miedo y tiemblo,
solo pido ser brazos que arropen al niño
manos que entreguen el pan
y una bandera blanca que anuncie simplemente
- paz-una palabra común.

Carmen Puerta

2 comentarios:

  1. Absurdas guerras, dolor innecesario. Lo detallas con fuerza y elegancia. Excelente Carmen. Besos.

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  2. gracias Suso, incluso en lo triste de una guerra existe la poesía cuando baila con el corazón de quien esta alli dando manos....

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